La campana y el silencio: Replicando el Tintinnabuli de Arvo Pärt en código
La campana y el silencio
Durante mis años universitarios, me crucé por casualidad con el vídeo de un compositor al que no conocía.
Ver a alguien tan profundamente apasionado e inspirado por la música me conmovió. Sentado en aquel piano tocando y explicando Für Alina, cada pulsación de una tecla encerraba una intención profunda. Podías sentir la pasión y la presencia en cada nota. Es una pieza que a día de hoy sigo escuchando de cuando en cuando.
Dijo algo durante aquella conversación que se me quedó grabado para siempre:
"una brizna de hierba tiene el rango de una flor"
Aquello me recordó a mis vivencias de la infancia.
Aprendiendo las reglas
De niño, estudié en el conservatorio de música clásica durante diez años.
Era un entorno volcado en el rigor académico. Aprendías los distintos periodos de la historia de la música, donde en muchas épocas todo parecía rígidamente estructurado. Hubo una era de lucimiento, de virguerías, de grandes maestros y sobrecomplicaciones, pero siempre siguiendo las normas a rajatabla. Jamás octavas paralelas (8–8) ni quintas paralelas (5–5) consecutivas... ciertos intervalos se consideraban diabólicos dependiendo de la época.
Recuerdo que improvisar al piano me transmitía algo completamente distinto.
En mi tiempo libre, sin profesores y sin partituras, me dedicaba simplemente a explorar. Sin seguir ninguna regla. Dejaba que mis dedos buscasen la paz. Mi técnica mecánica era (y sigue siendo) bastante mediocre, pero cada sonido tenía alma. Sentía el sonido moverse conmigo, sostenido por la resonancia prolongada y profunda del pedal.
Años después, escuchar a Arvo Pärt me resultó de inmediato familiar, como revivir aquella misma sensación frente al piano.
La música posclásica conecta mucho más con mi sensibilidad. Artistas como Arvo Pärt, Ólafur Arnalds, Max Richter, Nils Frahm, Luke Howard, Hania Rani, Jóhann Jóhannsson... evocan ese mismo estado de quietud.
La exploración en software
Con mi trayectoria en el desarrollo de software, me invadió una enorme curiosidad por comprobar si era capaz de replicar la técnica del Tintinnabuli en código.
El Tintinnabuli es, al fin y al cabo, un algoritmo, tal como se describe en Wikipedia y Grokipedia:
- Una M-Voice (Voz Melódica) que avanza por grados conjuntos a través de una escala modal.
- Una T-Voice (Voz Tintinnabular) enlazada matemáticamente a las tres notas de la tríada de la tónica.
Algoritmo Tintinnabuli:
- M-Voice: Exploración diatónica por grados conjuntos (El caminante humano).
- T-Voice: Invarianza triádica fija (La campana, resonando en la distancia).
- Síntesis: Dos voces que forman un todo indivisible.
Evidentemente, un algoritmo carece de un alma humana detrás que imprima peso, calidez e intención consciente a cada pulsación de tecla. Pero quería ver hasta qué punto podíamos acercarnos.
Tras experimentar con él durante algún tiempo, quise publicarlo para que cualquiera pudiera probarlo y jugar con él.
Quizás te ayude a explorar nuevos conceptos musicales, a encontrar un momento de desconexión y calma, o incluso puede que no te guste. Al menos, espero que te despierte alguna emoción que no hayas experimentado antes.
Experimenta el motor Tintinnabuli
Explora el motor generativo en vivo: modula tonalidades históricas (Für Alina, Spiegel im Spiegel, Fratres), toca en el teclado interactivo y escucha la reverberación de catedral en tiempo real.